¿Resi qué? Resiliencia

Una hormiga está subida a una piedra, y con sus brazos elevados -como de si de una pesa se tratara- sostiene un tronco. En el fondo un sol redondo, dorado. Símbolo de resistencia, de logro, de aprendizaje de la situación.

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 ¿Cuántas personas tienen desarrollada esta competencia aunque no la llamen explícitamente así?

Ya hablaba Confucio de ella en el 496 AC, e iba muy bien encaminado cuando decía que “Lo importante de la vida no es cuantas veces caes, sino cuantas veces te levantas”.

Ésta es una reflexión sumamente importante en los tiempos en los que vivimos, dónde el pesimismo se apodera de nuestras conversaciones, a pesar de que  nuestro objetivo real es “tirar hacia adelante”.

De ello hemos estado reflexionando junto a los emprendedores de Yuzz en Burgos, Vitoria y Málaga durante estos días.

Este concepto tiene su origen en la física de los materiales siendo el más resiliente aquel que tras ejercer una presión sobre él se deforma hasta su límite elástico, almacena un gran volumen de información y al dejar de ejercer esta fuerza regresa a su estado natural.

En 1978 el psiquiatra Michael Rutter fue pionero en el estudio de la resiliencia. Y desde la psicología positiva he recogido la definición que nos aporta la Sra. Edith Grotberg en 1995:

Imagen de Edith Grotberg con la definición "La Resiliencia se entiende como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas obteniendo un aprendizaje"

Se trataría de tener una actitud alentadora, no derrotista ante los acontecimientos de la vida y además ver el aprendizaje que te ha ofrecido esa situación, para salir de ella de una manera creativa y además actuar con otra actitud en una futura ocasión, si la hubiera.

Así los dos pilares fundamentales de la Resiliencia son: la RESISTENCIA y la TRANSFORMACIÓN POSITIVA, de aprendizaje. Ser resiliente no significa simplemente rebotar, sino crecer hacia algo nuevo.

¿Podemos ser personas Resilientes si no desarrollamos nuestra inteligencia emocional?. O dicho de otra manera, ¿podemos ser personas con entereza sino gestionamos nuestras emociones?. Difícilmente. Sí podremos llegar a resolverlo a nivel cognitivo, pero siempre nos quedará el emocional por tratar y tarde o temprano éste se puede manifestar a través de una enfermedad, una crisis de ansiedad, dolores sin causa aparente (…)

A nivel social existen ejemplos que todos podemos recordar, que pusieron a prueba la resiliencia de ciudadanos como los de New York tras los atentados del 11S de estos casos habla en primera persona el psiquiatra Luis Rojas Marcos, los muchachos – hoy ya hombres – que sobrevivieron al accidente de los Andes y que reflejan tan bien en sus conferencias como las ofrecidas por Gustavo Zervino y a través del libro “La Sociedad de la Nieve” cuyo autor es Pablo Vierci  o el terrible atentado del 11M vivido en Madrid.

Estos son, ciertamente, casos extremos. Aunque reales.

En estos casos y según la neurobiología, tras un estrés postraumático las personas poco resilientes desarrollan altos episodios de “call memory”– se les activa de manera frecuente en la memoria consciente el recuerdo, las imágenes del momento traumático- y no logran obtener un equilibrio emocional. En canvio las personas pro-resilientes viven más el presente construyendo hacia el futuro y además gozan de mejor salud, a pesar de las experiencias dolorosas vividas.

Nuestra entereza ante situaciones cotidianas no la obtenemos de un día para el otro sino que la vamos cultivando desde el vientre de nuestra madre, también gracias a crecer desarrollando una educación versada en los valores y al tener un interés propio de evolucionar cultivándonos no sólo intelectualmente sino también emocionalmente”.

En el caso de los emprendedores esta competencia es vital dado que se van a encontrar con mayores dificultades que éxitos en su camino y deben estar preparados para gestionarlas, hacerse fuertes, aprender de las situaciones y sacar siempre el lado positivo.

A modo de ejemplo sus futuras vivencias irán desde escuchar muchas oposiciones ante su plan de empresa dónde se les exigirá que lo mejoren, a ¿cuántas negativas bancarias van a recibir? actualmente muchas. O ¿cuántas personas en lugar de ofrecer su apoyo les van a decir “estás loc@”?. ¿A cuántos posibles clientes les va a gustar su producto o servicio, pero cuántos realmente les van a comprar?. Hasta el punto que  cuándo cometan un error en una venta y no obtengan los beneficios esperados después de trabajar tan duro, ¿como saldrán adelante? ¿Y si un cliente no les paga, o más de uno?.

Desarrollando esta competencia en su  camino como emprendedor podrán disponer de mayores herramientas para superar la adversidad. De otro modo su proyecto puede pasar por mayores dificultades, mayores momentos de frustración vs aprendizajes constructivos.

 

¿Qué acciones está en nuestras manos desarrollar para incrementar nuestro nivel de resiliencia?

Ante todo realizar actividades que inviten a la autoconsciencia, a la introspección. Si nos conocemos podremos con mayor atino saber cómo nos afectan las emociones, que le sucede a nuestro cuerpo, qué acciones normalmente emprendemos. Partiendo de este punto será mucho más fácil gestionar nuestro estado emocional y reconducirlo.

Tener una actitud positiva… esa conciencia popular de “ver el vaso medio lleno”.

Cultivar nuestra autoestima. Generar mensajes asertivos.

Equilibrar Estrés – Serenidad. Ninguna en ambos extremos nos beneficia. Por ello tener actividad que nos motive y saber prestar atención a nuestra respiración, a desarrollar una meditación activa ( … ) genera bienestar personal.

Cuidar de nosotros: atender nuestra alimentación + hacer deporte para liberar toxinas. Con este binomio disminuye nuestro nivel de cortisol – quien nos bloquea, nos estresa  y es un fiel aliado de la tristeza y de la ira –  e incrementar los niveles de serotonina – íntima compañera de la felicidad-. Tener el humor como nuestro aliado nos aporta grandes beneficios a nuestra salud física y mental.

Vivir sin hacernos postales, imágenes de lo que va a suceder. Por ejemplo: Soy una actriz y hace tiempo que no paso por el club de teatro y esta tarde iré a verlos y pienso “cuando me vean llegar seguro que se alegran y me dan un fuerte abrazo”… Pero resulta que cuando llegas la mitad del grupo aún no está en el club, los que si están te saludan pero están liados repasando los textos … Y tú en un rincón del local empiezas a darle la vuelta a la situación y a pensar que realmente no les importas. ¡Vive el presente! sin marcar en sangre la imagen de lo que debe suceder, sino siendo flexible y sabiendo capotear lo que vendrá.

Generar nuestros amuletos, nuestros anclajes. Yo te regalo uno: imagina tus propios cimientos como persona, como emprendedor. ¿Los ves? Esos cimientos están hechos de goma, como los edificios en Japón que son capaces de soportar grandes seísmos sin derrumbarse. Así ante las adversidades que puedan surgir en el camino, tendrás mayor capacidad para poderlas afrontar, superarlas y aprender de ellas.

Las personas resilientes con regularidad salen de su zona de confort fomentando así el experimentar, obtener nuevos conocimientos, desarrollar su creatividad y ver la realidad desde diferentes mapas.

¿Cómo vives la vida? ¿Cómo espectador o protagonista? ¿realizando actividades diversas o siempre las mismas? …

¿Conoces ya cuál es tu grado de resiliencia?

 

Existe mucha información de este término. Por mi parte os invito a ampliar este concepto a través de Rubén Turienzo y su libro co-escrito con Pau Sala titulado “Gana la Resiliencia”
Y del video divulgativo que Marta Romo nos ofrece en su blog.
By | 2018-04-25T13:39:31+00:00 febrero 20th, 2012|EMPRENDER|6 Comments